Nivel 4
SISTEMA, PERCEPCIÓN LA IMAGEN DESPUÉS DE LA IMAGEN Y LA IMAGEN QUE SURGE DONDE NO HAY IMAGEN
La obra como dispositivo activado en el tiempo
Fricción perceptiva: persistencia e inestabilidad de la imagen
El trabajo reciente de Beranyer parte de una observación directa sobre el comportamiento de la percepción visual. Al alternar una imagen pictórica con su inversión tonal (positivo y negativo) en secuencias breves de reproducción, la imagen no se anula completamente como cabría esperar desde una lógica puramente técnica. En cambio, la percepción produce una forma inestable donde la imagen persiste, se fragmenta y se reorganiza momentáneamente.
Esta investigación surge del cruce entre pintura y temporalidad digital. Las obras originales —composiciones pictóricas figurativas y ambiguas— son sometidas a procesos de inversión tonal y alternancia temporal. Durante esta oscilación visual, el sistema perceptivo del espectador parece retener rastros de cada estado de la imagen, generando una interferencia entre presencia y ausencia.
El resultado observable no es una desaparición total de la figura, sino una forma de persistencia perceptiva. La imagen permanece, pero lo hace en un estado fluctuante donde contornos, masas de color y figuras reconocibles entran en conflicto visual. En ese intervalo, la percepción oscila entre distintas lecturas de la misma composición.
Este fenómeno conecta con procesos conocidos de la visión humana, como la persistencia retinal o la post-imagen, pero aquí es explorado desde una práctica pictórica y experimental. La obra deja de ser únicamente una superficie estática y se convierte en un evento perceptivo donde la imagen se sostiene en el tiempo a través de su propia inestabilidad.
La investigación actual se concentra en observar y registrar este comportamiento visual: la manera en que una imagen, enfrentada a su opuesto tonal y reproducida temporalmente, produce un campo perceptivo donde la forma no desaparece, sino que se mantiene en tensión entre aparición y disolución.
En esta etapa del proyecto, el trabajo se sitúa precisamente en ese punto de fricción: el momento en que la imagen sigue presente, aunque ya no sea completamente estable.
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